Poemas camperos y vaqueros

Mañana de cacerías
y al alba ladran los perros,
jalean a la amanecida
verdinos, blancos y negros.

Los caballos van al paso,
delante los trailleros y
las liebres encamadas
aguardan a los galgueros.

Las ilusiones van puestas
en cuatro cachorros nuevos,
que engalan a la cuerda
con ágiles movimientos.

Suenan voces intranquilas,
que la liebre ya están viendo,
dale larga la traílla
para ver los perros buenos.

Que no hay estampa mas bella,
sobre los terrones secos
y las perdices se alertan
con sus perdigones nuevos.

Que hermosura de campiña,
que pasión de los galgueros,
que orgullo de tierra mía
por esos campos sureños.



La mirada siempre en vela
bajo el ala del sombrero,
avivando con la espuela
el tranco del compañero.

Son dueños de tradiciones,
vigías de abrevaderos,
y están hechos de terrones
lo mismo que sus abuelos.

Son la esencia de la tierra,
serenos de
pilares de nuesra historia
y orgullo de Andalucía.

Heredamos sus chalecos,
sus guayaberas de antaño,
sus espuelas de ocho picos
y las sillas que montaron.

Que no se acaben los hombres
que tienen sabor a campo,
tueste de todos los soles
y aroma de los cerrados.

Que no se pierda esta raza
que lleva traje campero.
Que sigan por las veredas
nuestros jinetes vaqueros.

Que no se muera esa raza
de nuestros viejos vaqueros.
Que no tenga que llorarlos.
¡Que me muera yo primero!"



Nació la doma vaquera